Funcionarios de la Escuela Sagrado Corazón se organizan para entregar canastas de alimentos y también avanzar con el proceso educativo de sus alumnos

Todos los funcionarios de la Escuela Especial Sagrado Corazón se organizaron este martes para entregar las canastas de alimentos a 124 apoderados de los estudiantes que eran beneficiarios de Junaeb y que son la totalidad de la matrícula de este establecimiento educacional de San Felipe.

La entrega de las canastas fue organizada en distintos horarios, divididos por cada curso, por lo que el proceso se realizó con total normalidad y tomando todas las medidas sanitarias y de seguridad para los funcionarios y apoderados. 

“Los apoderados han respondido, quienes han tenido problemas para sacar su permiso temporal, han contado con la ayuda de las profesoras que los han ayudado a sacarlo y enviado por whatsapp, así que en ese sentido hemos estado coordinados y hay un trabajo de toda la escuela para que esto pueda resultar efectivo”, dijo Beatriz Gallardo, directora de la Escuela Especial Sagrado Corazón.

A esto se sumó la supervisión que realizó el encargado de Junaeb para esta zona, quien calificó el proceso como positivo y sin observaciones.

En esta oportunidad además, los docentes junto al equipo directivo entregaron una bolsa de dulces de regalo para los alumnos.

“Estamos enviando junto con la canasta una bolsa de frugelé, para llevarles un momento dulce a nuestros estudiantes, estas bolsas fueron adquiridas con los fondos de reciclaje de nuestra escuela, a partir de la venta de papeles y botellas que hacemos acá en la escuela, así que el mismo trabajo de los estudiantes ahora se convirtió en un regalito para ellos”, dijo la profesional. 

Consultada la directora sobre el proceso que ha debido vivir la comunidad educativa de la escuela, en este tiempo de pandemia, Beatriz Gallardo lo calificó como complicado, y durante el cual debieron reinventarse.

“Si ha sido difícil para profesores de escuelas regulares, para nosotros con mayor ha sido un poco difícil, y hemos tenido que reinventarnos especialmente con aquellos estudiantes con parálisis cerebral y con discapacidad más severa, donde la forma de atenderlos fue que las profesoras preparaban un dossier de material concreto y que se entregaba junto con la canasta, y ese material iba para un mes completo”, relató la directora. 

En esa línea, Beatriz Gallardo destacó el compromiso de las profesoras y asistentes de aula que han colaborado en preparar el material necesario para los alumnos y sostuvo que la comunidad educativa va a continuar con más desafíos hacia delante. 

“Esta pandemia es un desafío no solamente para la educación y la salud, sino también para las familias, quienes han tenido que aprender a ser un poco educador y papá al mismo tiempo, pero han respondido de buena manera, y nuestra principal forma de comunicación con los apoderados es la vía telefónica y la vía del whatsapp, yo me saco el sombrero con las profesoras porque han inventado formas muy creativas de usar el whatsapp”, finalizó la profesional.